No planearon esta noche
Empezó como una noche normal. Las cuatro chicas estábamos pasando el rato y tomando unas copas. No esperábamos que ocurriera nada loco. Pero la energía cambió rápidamente. En un momento estaban bromeando, y al siguiente, dos de ellas se acercaron demasiado. De repente, ya no era una broma. El ambiente se volvió intenso, espontáneo e imposible de ignorar. Empezaron a besarse y a tocarse, a explorarse la vagina con la lengua. Sí, ¡tijeras! Entonces las cosas se intensificaron. Apareció un visitante inesperado, pero no se detuvieron. Siguieron adelante. Ya nadie pensaba. Sólo sentían, reaccionaban y se dejaban llevar por el momento. Las intensas lamidas la llevaron al nirvana. La cuarta chica escuchaba y observaba en segundo plano cómo la noche se desarrollaba de un modo que ninguno de ellos había planeado. Su imaginación se disparó. Sin guión. Sin límites. Fue una noche caótica que se convirtió en algo inolvidable. Y esto no ha hecho más que empezar.
